Tengo veinte años y llevo seis meses haciendo webs.
Te lo digo yo antes de que lo preguntes tú. Porque de esa frase salen las dos únicas razones para trabajar conmigo: el precio y las ganas.
20años
Y todo el tiempo por delante
6meses
Haciendo webs, aprendiendo solo
2trabajos entregados
Una web y una tienda con sus fichas escritas con IA. Lo tuyo puede ser lo siguiente
QuiénHugo López Matilla
DóndeParla, Madrid
AlcanceToda España, en remoto
RespondeÉl mismo, por WhatsApp
01
Empiezo, y no lo escondo
No tengo una oficina con cinco personas ni veinte clientes que enseñarte. Tengo una web hecha para un despacho de abogados y una tienda online con todas sus fichas de producto escritas con IA, y muchas ganas de que lo tuyo sea lo siguiente.
Eso tiene una parte mala y una buena. La mala ya la sabes. La buena es que a ti te va a atender el que hace el trabajo, no un becario al que le han pasado tu ficha; y que los precios son estos porque estoy empezando, no porque el trabajo valga poco.
Tengo bachillerato y estoy terminando un grado. Lo de las webs no me lo enseñó nadie: lo aprendí solo, en mi habitación, dedicándole horas. Sigo aprendiendo todos los días, y si algo no sé hacerlo, te lo digo y no te lo cobro.
Me juego más yo que tú.
Por eso voy a estar encima de tu proyecto.
02
Por qué monto esto
Porque quiero vivir de algo mío. No me veo fichando ocho horas al día, cinco días a la semana, para levantar el negocio de otro. Prefiero levantar el mío, y de paso el tuyo.
Y por eso me lo tomo en serio: cada cliente de estos primeros meses decide si esto sale adelante o no. Una agencia grande puede permitirse que un proyecto le salga regular. Yo no.
03
Por qué negocios como el tuyo
No me vas a ver haciendo la web de una tecnológica con seis mil clientes, entre otras cosas porque no me interesa. Me interesa el taller, la clínica, la peluquería: sitios donde la web la mira el dueño y donde una cita que no se pierde se nota en la caja del mes.
Sobre el precio: no me parece que las agencias hagan mal su trabajo, me parece que cobran mucho. Dos mil euros por una web de seis páginas deja fuera a la mitad de los negocios que la necesitan. Yo estoy en la mitad de eso, y no por hacer la mitad: por no tener que pagar una oficina y cuatro sueldos.
04
Cómo trabajo
El precio está publicado. Ni reunión para saber cuánto cuesta, ni presupuesto que sube según lo que parezca que puedes pagar.
Te digo que no cuando toca. Si veo que una web no te va a servir de nada, te lo digo, aunque me deje el trabajo por el camino.
Sin permanencia. Te vas cuando quieras avisando con siete días, y el dominio, la web y los accesos son tuyos desde el primer día.
Contesto yo. Me escribes por WhatsApp y responde el que ha hecho tu web. No hay ticket ni centralita.
Esto todavía no es lo único que hago. Te lo digo claro. Pero cuando me pides algo, es lo primero que hago: si no tengo algo obligatorio delante, lo tuyo va primero.
¿Y los trabajos anteriores?
No te voy a enseñar una carpeta de veinte clientes, porque son dos: la web de un despacho y una tienda online, con su catálogo entero reescrito con IA. Lo que sí puedes mirar ahora mismo es esta misma web: la he hecho yo, carga en menos de dos segundos, se ve bien en el móvil y el botón de pedir cita reserva de verdad en mi agenda. Pruébalo y júzgame por eso.
Por lo demás: soy de Parla de toda la vida, juego al fútbol y paso el tiempo libre con los míos. Si te pilla cerca, la primera la tomamos en persona.
Siguiente paso
Cuéntame qué te está comiendo el tiempo.
Veinte minutos por teléfono. Te digo qué automatizaría primero y cuánto costaría. Si veo que no te compensa, te lo digo — sale más barato para los dos.